El hotel que no conseguía cumplir el presupuesto

Las siguientes líneas corresponden a una historia imaginaria sobre un hotel que no conseguía cumplir su presupuesto. Un ejemplo para reflexionar sobre los medios humanos que ponemos a disposición, la calidad del servicio que buscamos, y las soluciones que podemos encontrar a los diversos retos que se plantean en nuestro hotel.

Érase una vez un hotel en donde había un botones encargado de los coches al llegar, otro encargado del equipaje del cliente y otro encargado de abrir y cerrar la puerta del hotel. Esta puerta disponía de un mecanismo complicado y se hacía necesario que alguien estuviera presente para que no fueran los clientes quienes tuvieran que abrirla.

Las cuentas del hotel no salían demasiado bien. A pesar de ello los clientes que venían al hotel eran fijos y fieles, siempre contentísimos por el servicio del hotel y la atención dada por el personal en contacto con el cliente desde la llegada hasta el día de salida.

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