Bombazo de Airbnb: ¿vamos a esperar diez años?

La hotelería, como cualquier otra profesión, goza de un historial de errores, aciertos, personalidades que han contribuido a su evolución y mejora, eventos que han amenazado su continuidad y momentos que la han transformado; como cualquier industria y sobre todo, como cualquier rama del sector servicios, la hotelería se enfrenta cada día a nuevos retos que exigen en muchos casos una rápida adaptación.

Viajemos atrás en el tiempo y vayamos a 1996. En ese año nace Booking.com, desarrollada por el científico informático Geert-Jan Bruisma con el objetivo de ocupar un vacío en el mercado turístico: el de las reservas por internet. Más adelante, en el año 2005, la compañía sería adquirida por The PriceLine Group; cabe destacar que la operación ha sido denominada como el “chollo del siglo en Internet” puesto que el resultado financiero de The PriceLine Group en 2002 era de unas pérdidas de 19 millones de dólares frente al beneficio de 1.1 billones de dólares obtenido en 2011.

Pero dejando a un lado las cifras…

… toda cara tiene su cruz. Como hotelero debo reconocer que Booking.com tiene una interfaz atractiva; tanto desde el punto de vista del consumidor (facilidad de reserva, muy ágil y cómoda) como desde el punto de vista del hotel (información clara en la reserva, facilidad de pago)

Sin embargo, hay un detalle que me llama enormemente la atención y es la comisión que los hoteles pagan Booking.com por cada habitación que el cliente reserva a través del perfil en este motor de reservas: las comisiones giran en torno al 20%.

Ya comenté una vez mi opinión acerca del éxito y la expansión de Booking.com. A día de hoy me sigue pareciendo una barbaridad el importe pagado a Booking.com por las reservas que tenemos con ellos. Sigo pensando, además, que más que mérito de unos es demérito de otros: los hoteles han llegado tarde y mal al mercado de reservas por internet.

Para comprobar esto, no hay más que buscar toda la literatura generada con respecto a la recuperación de las reservas en directo; todo es de “antes de ayer”. Lo más fácil  es trabajar en el desarrollo del sitio web y esforzarse por implantar programas de fidelización verdaderamente interesantes. Pero estas dos ideas, antes de ayer, no se consideraban importantes.

El debate está más o menos cerrado, en el sentido de que hoy en día a casi nadie se le ocurre pensar que un hotel pueda trabajar sin un contrato

de colaboración con Booking.com. Me parece un fracaso pero el error viene de lejos y uno no puede pelearse contra un muro de hormigón armado a cabezazos.

¿No vamos a hacer nada frente a Airbnb?

En un informe de Barclays se afirma que Airbnb puede pasar a ser considerada como la primera empresa de alojamiento del mundo. En la prensa económica se anuncia a bombo y platillo con el titular “Bombazo” y en la volanta se habla de lo que esta empresa representa para los hoteles y cadenas hoteleras tradicionales.

Creo que Airbnb es una forma de negocio atractiva para los consumidores en términos de precio. Sin embargo, si va a hacer competencia a empresas tradicionales de alojamiento, y la vamos a considerar como una empresa de alojamiento, corresponde hacerse unas preguntas antes de continuar:

  • En primer lugar, ¿va a tener que cumplir la misma normativa de acondicionamiento que cualquier otro establecimiento de alojamiento?
  • En segundo lugar, ¿va a tener que cumplir con el mismo convenio colectivo que cualquier otro establecimiento de alojamiento?
  • En tercer lugar, ¿va a tener una serie de inspecciones de calidad como cualquier otro establecimiento de alojamiento?

No es ninguna tontería el pensar que hay una empresa que está generando un beneficio bestial realizando la misma actividad que muchas otras en condiciones legales y fiscales mucho más flexibles y ventajosas.

Frente a eso, nosotros, los hoteleros,

  • Si la ley y los impuestos nos exigen a nosotros, ¿vamos a esperar diez años para recordar que para buscar las ventajas hay que jugar en las mismas condiciones?
  • Si no podemos jugar con los precios por nuestra estructura de costes, ¿vamos a esperar diez años para plantear la batalla con la diferenciación?
  • Si se nos exige un convenio colectivo como empleados del sector, ¿vamos a dejar libre albedrío a una nueva empresa?

El fracaso, nuestro fracaso, es que se haya llegado a pensar que los hoteles son “caros” por el mero hecho de serlo. Cuando en realidad, el precio no sólo responde a la razón misma de cualquier negocio sino también a unas exigencias legales y fiscales.

¿Vamos a esperar 10 años o planteamos la batalla seriamente desde ya?

Javier Guijarro Segado
www.hotelsbyjavier.com
fjavierguise@gmail.com


FUENTES:

“Bombazo: Airbnb ya es la empresa de alojamiento más grande del mundo”, noticia en Libre Mercado

“Booking.com”, referencia en Wikipedia

“Cómo funciona Booking”, post en el Blog de Marketing de Monica Carratalá

“Airbnb will soon be booking more rooms than the world’s largest hotel chains”, artículo en inglés de Zainab Mudallal en Quartz.com

REFERENCIAS A OTROS ARTÍCULOS EN HOTELSBYJAVIER.COM: “Una mirada al éxito de Booking”, publicado el 2 de Octubre de 2013

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